miércoles, 14 de noviembre de 2007

Quai de Orfevres (Francia 1947)


Clouzot ha sido nombrado muchas veces como el Hitchcock de Francia, por aquello de sus dos thrillers, Wages of Fear y Les Diaboliques--ese Hitchcock hubiera seguramente matado a su madre. Quai de Orfevres es una de sus primeras películas en donde cuatro personajes se comportan como panteras salvajes: Marguerite/Suzy Delair que no siente pena al desnudarse ante el público, Maurice (Bernard Blier) su acompañante, Dora (Simone Renant) que hace dinero facil tomando fotos y el jefe de Dora que promete contratos a los jóvenes para actuar en películas y tiene los ojos puestos sobre Marguerite. Lo que hace este film tan especial son los detalles que Clouzot prueba cuando Marguerite, como Jenny Lamour se sube al estrado y canta a una distraída audiencia femenina, casi se puede ver los ojos del comerciante rodar los ojos mientras la chica del show sale de su escenario.


En el backstage, el observador se detiene como de forma tan natural donde Marguerite se quita sus cubridores de brazo con una toalla (antes había confesado que sudaba demasiado en el escenario). Lo mejor de todo es la portada de Dora; el observador decifra la relación que mantiene con Maurice. Films como Quai des Orfevres ayuda al moderno a visualizar el thriller sensacional de los europeos de la post guerra. Mientras el código americano censuraba drogas y sexo, Clouzot pudo ir más lejos.


Hay un intento gráfico de suicidio, diálogos sexuales, lesbianismo y un momento donde Marguerite seduce a Maurice en su elaborada lencería que es climatizada por un dote de simbolismo. El estilo es impresionante. Momentos Wellesianos de profundas focalizaciones mantienen la atención durante los diálogos y la paranoia (donde todos los ojos miran).


Otro de esos trucos de encanto visual es la aproximación de un violinista que casi se puede percibir su maldad y después de una intensa interrogante policiaca en donde el sospechoso se convierte en criminal, la tensión se mantiene mientras los reporteros esperan afuera y los reporteros lo intentan cazar con tal éxtasis que algunos se derrumban de las escaleras.


Para un film preocupado por los detalles, éste parece haber sintetizado bastante.




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